OPINIÓN, LA GENERACIÓN DEL MEME

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Por Miguel Ángel Bravo

Estudiante de la Facultad de Derecho UASLP

¿Que obtenemos si juntamos depresión, empleos mal pagados, ansiedad y un panorama a futuro nada prometedor?

Obtenemos a una generación que oscila entre los 20 y los 35 años, llamada “Millennials” o como otros les dicen la generación del “MEME” (Malestar Económico, Mental y Emocional).

Y es una realidad, según estudios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE),  cerca de un 70% de los jóvenes en México están desempleados o tienen un empleo mal pagado. Y si no me cree, vaya a cualquier universidad pública del estado y pregúntele a los alumnos cuánto ganan haciendo pasantías. Muchos no ganan arriba de los dos mil pesos mensuales.

A lo anterior sumémosle el hecho de que la gran mayoría de la generación no alcanzará a tener pensión o a jubilarse relativamente joven. Somos una generación con un panorama económico nada alentador.

Por si fuera poco lo anterior, los millennials enfrentamos tres enfermedades principales: ansiedad, obesidad y depresión.

Vivimos con demasiadas cosas en la cabeza, encerrados en las redes sociales, que nos mantienen privados de descanso y al mismo tiempo nos imponen metas increíblemente altas; lo cual, termina generando un miedo acerca si podremos cumplirnos todo aquello que vemos en nuestras pantallas.

Y es real, pregúntese usted mismo ¿Cuántas horas en la noche no ha desperdiciado viendo Facebook? ¿Alguna vez ha deseado algo que vio en el Instagram de un influencer?

Después de esto, ¿no ha tenido miedo de que su futuro laboral no le permita darse los lujos que ve en redes sociales?

A todo lo anterior sumémosle problemas familiares, soledad, inseguridad sobre sí mismos y para finalizar una bofetada de realidad, donde a todos se les dice “puedes ser lo que tú sueñes” para luego despertar y darse cuenta que del dicho al hecho… hay mucho trecho. Si mezclamos todos los ingredientes obtenemos a una generación deprimida.

La buena noticia es que somos la generación que habla de sus problemas emocionales y mentales sin tabúes, por lo que invertimos más en salud mental y la hemos convertido en una prioridad como la salud física y nutricional.

Tampoco olvidemos que somos la generación que está innovando en las formas de generar dinero y de trabajar desde casa, además de que hemos cambiado la manera de ver al mundo, haciéndolo más inclusivo y más sustentable; claro, aún hay mucho camino por recorrer. Pero quizá, nosotros seamos los que heredemos a la generación Z un mundo mejor, un mundo donde abrazamos nuestra imperfección y donde veamos el mañana con más esperanza.