Salven los mercados. La Merced, adaptarse o morir

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  • Si hablamos del mercado como símbolo identitario y ese símbolo ya no le dice nada a la sociedad, tendrá que cambiar o va a desaparecer.

Explica la doctora Isabel Monroy Castillo que un mercado “es un espacio (…) donde se intercambian experiencias”, que “refleja la identidad” de una comunidad y que necesariamente se tiene que “adaptar” conforme se modifica la sociedad.
Lo mercados como “espacios de sociabilidad” donde se intercambian no sólo productos sino qué brinda un espacio donde las personas se relacionan con otras, “donde se intercambian noticias y experiencias”.
Aunque en un paréntesis, Isabel Monroy señaló que “los usos y costumbres van cambiando“, esta transformación podría ser determinante para que un mercado no perezca.

Los mercados más tradicionales en la capital potosina son, el República, Mercado Hidalgo, Camilo Arriaga, el mercado La Merced o Tangamanga.
La cronista de la ciudad, Isabel Monroy, dijo que La Merced “es un mercado muy especial (…) si bien es cierto ha cambiado el uso del suelo“, situación que generó que “actualmente sean pocos los habitantes del Centro Histórico (…) el mercado La Merced sigue sirviendo a la sociedad potosina.”
En La Merced, “se ofrecen insumos, carne, fruta, verdura, plantas medicinales comida preparada.” Y aunque aún acuden las personas en busca de insumos, existen “dos elementos que ponen en jaque” a los mercados, “los ambulantes y los supermercados”, en esta competencia “deben de actualizarse“ a las necesidades y al nuevo consumo, en este proceso “no necesariamente se pierden tradiciones, más bien son adaptaciones.”

En los primeros meses del año, la Unidad de Gestión del Centro Histórico (UGCH), que dirige Rocío Zavala García, planteó a los locatarios del mercado Tangamanga, realizar algunas modificaciones al inmueble, como añadir un segundo piso, para instalar negocios de productos contemporáneos como comida rápida y bebidas.
Sin embargo los locatarios, aseguran que el proyecto de la UGCH pretende modificar casi por completo la fisonomía del lugar. Durante una reunión se mencionó que La Merced podría ser similar al mercado Medellín de la colonia Roma CDMX.
La gran mayoría se opuso al proyecto, varios de éstos locatarios aseguran que la intención final del ayuntamiento es concesionar La Merced a una franquicia de supermercados, versión que ha sido negada en repetidas ocasiones por Zavala García, quien informó que el proyecto se encuentra pausado y posiblemente no se lleve a cabo, “el proyecto está detenido, no hay nada”.

“Los mercados tienen que sobrevivir, adaptarse a lo que la sociedad está pidiendo” acotó la académica de El Colegio de San Luis; prosiguió, “señalan una identidad y si el mercado no refleja esa identidad va a perecer.”
Isabel Monroy, no es ajena a los proyectos de la alcaldía, como cronista su opinión siempre se considera.
“El mercado debe mejorar (…) si ya no corresponde a lo que la sociedad demanda se va a morir”, ejemplificó el uso de terminales bancarias al momento de cobrar, facilita el intercambio.
El mercado Tangamanga, antes llamado La Merced, por su ubicación en donde fuera la construcción de la orden religiosa de los Mercedarios, venerada Nuestra Señora de la Merced Redención de Cautivos el 24 de septiembre, está frente al abandonado Jardín Colón, a unos metros del monumento a Morelos y un poco más lejos de la Caja del Agua. Ahí coinciden dos Barrios, San Miguelito y San Sebastián.
Este mercado tiene coloridos puestos de flores, frutas y verduras, el oficio es transmitido por generaciones, algunos de los fundadores se adelantaron como don Lalo y doña Julita pero dejaron un valioso legado de tradiciones culturales. Otros vendedores peculiares en carnicerías, puesto de jugos, licuados y más; el de ollas de barro, las tlapalerías, y la tortillería, quien atiende suele escuchar la radio todo el tiempo.

La doctora Monroy, justifica cualquier modificación que se dé a La Merced, pues es en función a la demanda de la sociedad.
Este mercado, conjunta la esencia de dos Barrios, de su gente, valores, tradición, vivencias y experiencias; paulatinamente se transforma, se desvanece, ante una sociedad cambiante, superflua, vacía, pierde autenticidad, las generaciones de la nueva normalidad prefieren la inmediatez, la comodidad.

Algunas entrevistas se realizaron días antes de que se decretara Emergencia Sanitaria por el virus Sars Cov2 y de que se ordenara el cierre parcial de algunos locales de giros no esenciales.
A casi cuatro meses, aún hay negocios en La Merced que no han vuelto a abrir. Salven los mercados.