Feminicidio y crimen organizado, las víctimas que jamás hallarán justicia

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  • Las mujeres víctimas de feminicidio relacionado con el narcotráfico pocas veces obtienen justicia.
  • Hace unos meses circuló un video donde se observa a un grupo de sicarios descuartizar a una mujer viva, sucedió en Zacatecas.
  • La insensibilidad y la crueldad de las muertes, caracterizan estos feminicidios.
  • La FGE de SLP aplica protocolo de feminicidio en toda muerte violenta de mujeres, durante la investigación se modifica el tipo legal, algunos suelen  terminar en homicidio.

María Salguero, es la creadora del Mapa Nacional de Feminicidios, comenzó a documentar las muertes violentas de mujeres cuando notó un incremento de personas desaparecidas, “una desaparición es el preámbulo a un feminicidio,” señaló. Su trabajo se caracteriza por dar dignidad a las víctimas “no son cifras, deben de tener un nombre,” es por ello que su investigación, el mapeo de casos de feminicidios, lleva ese encabezado, “Yo te nombro el mapa de feminicidios de México.”

Este mapa es hasta la fecha la única fuente fidedigna y completa de muertes violentas, incluye información que relaciona a las víctimas con el contexto, algo que las autoridades omiten, por ejemplo, en los feminicidios relacionados con el narcotráfico.

Y es que, existe una violencia extrema contra las mujeres originada en el panorama de los cárteles, las autoridades no lo aceptan, incluso “no tienen diagnóstico de feminicidio con crimen organizado, no se ha contemplado,” indicó María Salguero.

“Si no lo ves, no existe,” señaló en entrevista vía telefónica para este medio.

Las autoridades no aplican el protocolo de feminicidio a las mujeres que hayan muerto y que tengan signos del narcotráfico, “el problema es que si tienen el sello de crimen organizado no los toman como feminicidio, aunque tenga las causales de feminicidio y marcas de violencia sexual,” explicó María.

Pareciera que las autoridades no quieren asumir que una hay violencia extrema contra mujeres relacionada con la presencia del crimen organizado y con los efectos de una guerra contra el narcotráfico.

Indica María, que es necesario que las autoridades  “analicen todo el contexto del territorio y cómo afecta a las mujeres el narcotráfico.”

Puesto que “las mujeres asesinadas por el narco suelen no estar involucradas, a veces la pareja las involucra.” Sin embargo, al   visibilizar esta situación,  no se trata de estigmatizar ni recriminar, “no es para criminalizarlas,” agregó.

Narra María que hace un mes se reunió con Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación, las autoridades siempre han tenido interés en su investigación, más no aportan algo significativo,  inclusive María realiza el trabajo que les corresponde a todas aquellas dependencias relacionadas con el tema. En aquel conversatorio entre María y la secretaria de Gobernación, se mencionó la problemática de los feminicidios que el narcotráfico ha dejado, comenta María que Sánchez Cordero no manifestó interés alguno en el tema, “no le interesa saber la ruta de las drogas, incluso las mujeres del gabinete desconocen la problemática.”

Esto provoca que en el Gobierno Federal, “no exista información, la poca que  hay es deficiente, no tienen datos, no hay lista de mujeres asesinadas,” en específico “no tienen diagnóstico de feminicidio con crimen organizado, ni siquiera se ha contemplado,” por lo tanto no hay políticas públicas para proteger a las mujeres que mueren por éstas circunstancias, nunca llega la justicia.

“Los gobiernos deberían documentar las situaciones de desigualdad que llevan a las mujeres” a entornos del crimen organizado.

Pues existen jerarquías dentro de las organizaciones criminales, “los narcomenudistas no ganan tanto, tienen que vender a madres, porque el cristal es muy barato.” Señala que al documentar la ruta de las drogas, el contexto, es posible definir qué obliga a las mujeres a estar en una organización criminal, o cuál es la relación, María recordó que “en Quinta Roo asesinaron a una chica, pero  no iban por ella, buscaban a su pareja, él huyó y la asesinaron a ella, él es taxista, era un halcón.”

En conclusión “no hay datos, no hay información,  no ves el problema y no lo erradicas,” lamentó María.

Finalmente dijo, “si no lo ves no existe, no tienes una problemática de feminicidio y crimen organizado,” esto repercute directamente en las sociedad, en las mujeres, en las víctimas, sin diagnóstico no hay políticas públicas “y el gobierno da palos de ciego.”

Una víctima de feminicidio relacionado con crimen organizado, jamás encuentra justicia, “crece la impunidad, estamos jodidos,” expresó María Salguero.

Primera parte