Redacción
- El lomito comunitario padece de atrofia de cadera, en ocasiones no apoya una pata, es por ello que piden se mantenga en reposo.
Este fin de semana, tras la difusión de unas fotografías en redes sociales del perro comunitario “Canelo”, se suscitó gran controversia entorno a su estado de salud.
- Canelo, un lomito que solía andar por calles del Centro Histórico, acercándose a transeúntes para recibir caricias o comida, gradualmente se fue ganando el cariño de la sociedad y se convirtió en un perro comunitario; durante pandemia fue llevado a un albergue y posteriormente adoptado por una familia, donde actualmente se encuentra. Sin embargo, por su edad, el estado de salud no es óptimo.
Diversos usuarios señalaron que el perrito de casi 16 años, se advertía en las imágenes cansado, “a su edad le duelen ya sus huesos, su espalda y sus patitas”, se lee en comentario; no obstante ello, las personas responsables de su cuidado optaron por pasearlo el día domingo en el Jardín de Tequis y permitir que transeúntes se fotografiaran con el lomito, lo que generó molestia, “lo traen como atracción de circo de arriba para abajo solo alimentando el protagonismo de sus tutores”, comentó una usuaria.
Por su parte, “la mamá de Canelo” y la “familia Márquez”, responsables del cuidado del perrito, y quienes manejan la página en la red social Facebook “Canelo, un perro aventurero”, difundieron un comunicado en respuesta a los señalamientos, en donde aseguran que “los paseos están aprobados por el médico veterinario Alejandro Villela”, negando un maltrato y una intención de lucro, y que es el mismo can, el que se acerca a las personas y de esa forma es fotografiado, “nunca se ha cobrado una foto”.
En el comunicado se menciona que, Canelo sufre de atrofia de cadera y que eso genera que en ocasiones no apoye una pata trasera, sin embargo se asegura que, “Canelo disfruta mucho de la vida y de sus paseos (…) recibe un trato digno y tiene calidad de vida”.
Respecto a su deteriorado estado de salud, se señala que no es necesario practicarle la eutanasia y que en todo caso sería por recomendación de un experto, “nadie en su sano juicio dormiría a su abuelito por una atrofia de cadera”, concluye.