Redacción
- Zonas arqueológicas no cuentan con suficiente personal de vigilancia y custodia.
- Trabajadores del INAH piden la restitución del presupuesto para el sector cultural.
A través de un comunicado, el Sindicato Nacional de Restauradores del INAH, se pronunció sobre las actuales condiciones de precariedad laboral que afrontan los trabajadores encargados de resguardar los sitios y zonas arqueológicas del país.
Esto en relación a los hechos de violencia suscitados el pasado lunes, en la Zona Arqueológica de Teotihuacán, en el Estado de México, donde un hombre armado ingresó al lugar y disparó contra varios turistas, provocando la muerte de una persona de nacionalidad canadiense y lesionando a una decena más.
Se trata de una exigencia a la autoridad federal para que cumpla con los acuerdos sindicales y “restituya a la cultura el presupuesto”. Debido a que este año el Ramo 48, cultura reflejó una reducción del 4.6%, de acuerdo con el desglose del Presupuesto de Egresos del ejercicio fiscal 2026.*
En dicho texto se menciona que, “el menoscabo a la seguridad” en los sitios INAH, es precisamente derivado de la reducción de plazas para custodia y de la falta de herramientas.
“No es un hecho aislado, es consecuencia de la desatención presupuestaria al sector cultural (…) que se traduce en menos plazas de custodios, equipo de revisión de los accesos retirado o en desuso, áreas sin insumos”, se explica.
El presupuesto asignado para este año al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) fue de 5,551 millones 415 mil 600 pesos, de los cuales 3,461 millones 219 mil 339 pesos corresponden a un recurso adicional para el proyecto denominado -E063 Servicios de protección y conservación del patrimonio cultural-.
“El cuidado de los bienes culturales y de las personas en su entorno se sostiene en el trabajo de custodios, restauradores, personal de mantenimiento y vigilancia, de investigación y servicios. Sin presupuesto, ni equipo o condiciones laborales dignas, se vuelve inviable”, concluye.
*con información de El Economista